Trastorno del Espectro Autista: La clave es un diagnóstico temprano y un manejo multidisciplinario oportuno

Compartir información y experiencias puede ayudar a los padres a identificar tempranamente un trastorno, lo cual es esencial para comenzar terapias que podrían mejorar el pronóstico del paciente.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta las habilidades sociales y de comunicación, las cuales se manifiestan desde los primeros años de vida. Este problema afecta a uno de cada 160 niños en el mundo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, la doctora Paula Ortega, Neuróloga Infantil de Clínica Andes Salud Chillán, nos indica que hoy en día es una consulta cada vez más frecuente.

Es por eso que el 02 de abril se celebra el “Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo”, en donde se busca generar conciencia y mayor conocimiento en nuestra comunidad sobre la implicancia de este trastorno.

De acuerdo a lo que explica la Dra. Ortega, los primeros síntomas suelen aparecer en los primeros tres años de vida y algunos de los más característicos son las deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social y los patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses y/o actividades.

Dicho trastorno no tiene una única causa conocida. Considerando la complejidad del trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían probablemente haya muchas causas existentes, aún desconocidas en su totalidad. Sin embargo, la evidencia es clara en indicar que  la genética y el medio ambiente pueden influir notablemente.

Con esto sabemos que hay factores genéticos que explican una mayor incidencia en algunas familias y una alta concordancia entre gemelos. Otros factores son la edad avanzada de los padres, el bajo peso al nacer, entre otros.

“Se ha visto que el inicio temprano de terapias podría mejorar el pronóstico, lo ideal es consultar apenas haya una sospecha. Los padres muchas veces sienten que hay ciertas cosas que les preocupan, hay señales que si no fueron percibidas por los padres deberían ser detectadas en los controles de niño sano”, indica la especialista.

Señales que pueden ser observadas por los padres

Existen algunos indicios que pueden ser indicativos de TEA en los niños los cuales son:

  • Retraso en la adquisición de lenguaje.
  • Falta de interés por los otros niños.
  • No compartir intereses, no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás
  • Ausencia de juego simbólico 
  • Puede haber poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual.
  • Lenguaje literal (no entienden las bromas, los chistes, doble sentido ni metáforas).
  • Algunos niños evitan el contacto físico. Pueden  tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa o auditiva.
  • Poca reacción ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.
  • Intereses inusuales, y que son repetitivos y no compartidos.
  • Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas.

Si bien el TEA no tiene cura, sí existe tratamiento. Esta es una condición que permanece durante toda la vida, por eso una identificación y manejo temprano son claves para lograr un mayor desarrollo y mejorar la calidad de vida de los niños afectados, lo que también contribuye a que tengan una mejor adultez, esto dependerá de las características de cada persona, las herramientas que puedan ir adquiriendo con las terapias, el apoyo familiar y social.

De esta manera, Clínica Andes Salud Chillán se suma a esta causa y fomenta a concientizar sobre este trastorno, teniendo a disposición neurólogos, psicólogos y pediatras, quienes brindan apoyo para el desarrollo integral del paciente.

Dra. Paula Ortega

Neurología Pediátrica