Tras más de un año de estrés emocional por el COVID-19, debemos realizar un balance y entregar recomendaciones claras a la población. Desde mi experiencia con pacientes en Clínica Andes Salud Chillán, comparto herramientas para cuidar nuestra Salud Mental de la mejor manera.
La pandemia afecta principalmente tres áreas de nuestra vida: la social, la afectiva y el autoperceptivo.
El ser humano busca por naturaleza la convivencia y la pertenencia a una «tribu». La privación de encuentros presenciales con amigos y familia impacta nuestra disposición al mundo. Esta lejanía nos vuelve irritables e inseguros, lo que genera conflictos o comportamientos agresivos inusuales. Los adolescentes sufren con mayor fuerza este aislamiento.
La convivencia persistente y obligatoria debilita los límites familiares. Esto dificulta la comunicación y elimina los espacios de soledad o privacidad, elementos necesarios para procesar lo que vivimos cada día.
El confinamiento extenso en Chillán, la crisis económica y la falta de actividades recreativas favorecen la aparición de:
Alteraciones en la alimentación.
Incremento en el consumo de sustancias.
Cambios drásticos en el estado de ánimo.
Desde marzo de 2020, los motivos de consulta en la clínica han evolucionado en tres fases claras:
Etapa de adaptación: Marcada por trastornos del sueño, desórdenes alimenticios y dificultades para acomodar el teletrabajo.
Etapa de ansiedad: Caracterizada por la aparición de fobias, procesos de duelo y cuadros depresivos.
Etapa de crisis reactiva: La fase actual muestra un alza en crisis de pareja, abuso de sustancias y crisis vocacionales, tanto en estudiantes como en trabajadores. El estrés agudo hoy afecta a gran parte de la sociedad.
Dependiendo de tu situación actual, puedes aplicar los siguientes consejos:
Si vives solo(a): Organiza tus prioridades, redirige tus metas personales y acércate a las actividades que realmente te gustan.
Si vives en familia: Establece normas y límites claros. Organiza tareas, funciones y horarios, pero permite que cada integrante tenga sus espacios de soledad.
Fortalece vínculos: Escucha a los demás para estabilizar los «sentires» del grupo. Es un buen momento para potenciar la contención, el amor de pareja y la relación entre hermanos.
Para evaluar si necesitas apoyo, utiliza estos tres criterios simples: Intensidad, Frecuencia y Duración.
Intensidad: ¿La emoción que sientes es demasiado potente?
Duración: ¿El malestar se extiende por mucho tiempo?
Frecuencia: ¿Este fenómeno ocurre de forma muy recurrente?
Si crees que necesitas ayuda, ese impulso ya es motivo suficiente para buscarla. No esperes a que el problema crezca. En Clínica Andes Salud Chillán contamos con un equipo de psicólogos capacitados para acompañarte en este proceso.
Rodrigo Acuña Jacques Psicólogo
Clínica Andes Salud Chillán
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