La palabra Alzheimer suele evocarnos una realidad difícil: un proceso degenerativo irreversible que afecta principalmente a personas mayores de 65 años. Según el Ministerio de Salud, el 1,06% de la población chilena presenta alguna demencia, lo que equivale a 180 mil personas. Las proyecciones indican que esta cifra se triplicará para el año 2050.
Más allá de los datos, esta patología tiene un lado humano profundo. En el Día Mundial del Alzheimer, conversamos con especialistas de Clínica Andes Salud Chillán para visibilizar esta condición y entregar herramientas a las familias.
El Dr. Wilhelm Uslar, neurólogo de Clínica Andes Salud Chillán, define el Alzheimer como una demencia que acelera el envejecimiento cerebral. «El cerebro pierde capacidades de forma inesperada para la edad normal. Debemos visibilizar cómo esto afecta tanto al paciente como a su entorno», explica el médico.
Los principales síntomas de alerta incluyen:
Pérdida de memoria a corto plazo y reiteración de ideas.
Dificultad para procesar palabras o comunicarse.
Menor capacidad para sociabilizar y adaptarse a cambios.
Pérdida de la capacidad para ordenar ideas (funciones ejecutivas).
La enfermera clínica Andrea Rodríguez, de la Unidad de Paciente Crítico Adulto (UPCA), destaca que el tratamiento no debe limitarse a los fármacos. «El afecto familiar funciona como el mejor medicamento. El paciente se siente acogido y su situación se vuelve más llevadera», señala.
Rodríguez enfatiza la importancia de la red de apoyo y recuerda que el Alzheimer es una patología GES. Esto significa que Fonasa proporciona atención multidisciplinaria y medicamentos para retardar el proceso degenerativo. Las familias deben solicitar este beneficio para asegurar una mejor calidad de vida al paciente.
Margarita Gutiérrez, técnica en enfermería, describe su labor diaria como un ejercicio de contención y cariño. Ella recomienda trabajar la memoria con recuerdos antiguos, fotos y música, ya que los pacientes suelen retener mejor las vivencias de su pasado lejano.
Recomendaciones vitales para el entorno familiar:
Mantener la rutina: No cambies el orden de los muebles ni las actividades diarias para evitar descompensaciones.
Estimulación cognitiva: Refuerza recuerdos cotidianos y evita que el paciente se aísle.
Ambiente tranquilo: Brinda espacios de paz para reducir la angustia que genera el olvido.
Actividad física: Motiva al paciente a caminar o realizar movimientos suaves para potenciar su área motora.
Apoyo profesional: Busca un equipo médico que controle la enfermedad y asesore a la familia en el manejo de crisis.
El Alzheimer es una enfermedad difícil que irradia a todo el núcleo familiar. Por ello, Clínica Andes Salud Chillán invita a la comunidad a no esconder la patología, sino a enfrentarla con información, paciencia y, sobre todo, mucho amor.
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