Varios países de Europa y Estados Unidos enfrentan hoy un preocupante aumento de casos de COVID-19 en menores de edad. Este grupo aún carece de un acceso universal a las vacunas, lo que facilita la propagación del virus entre la población más joven.
El Dr. Eduardo Ormeño, pediatra de Clínica Andes Salud Chillán, explica que este fenómeno ocurre porque el virus busca nuevos huéspedes. «Al no alcanzar todavía tasas de vacunación suficientes en adultos, los contagios se trasladan hacia los jóvenes que aún no reciben su dosis», indica el especialista.
La variante Delta aparece como un factor determinante, pues posee una capacidad de contagio muy superior a la versión original. En Estados Unidos, los registros muestran un salto dramático: de 38.000 casos semanales en julio a más de 180.000 casos en niños durante agosto.
Esta dinámica cambió las metas sanitarias en Chile. El doctor Ormeño aclara que «antes proyectábamos la inmunidad de rebaño con el 80% de la población vacunada, pero el traslado del virus hacia los más jóvenes obliga a elevar ese porcentaje».
Afortunadamente, Chile vive un momento de baja sostenida en los contagios. El éxito responde a dos factores clave:
Altas tasas de vacunación: El país lidera la inmunización en la región.
Respeto a las medidas sanitarias: El uso riguroso de la mascarilla y el lavado de manos contienen la variante Delta antes de que alcance una transmisión comunitaria masiva.
El especialista diferencia nuestra realidad de la estadounidense, donde el concepto de «libertad personal» permite que niños asistan a clases sin mascarilla. «Esa perspectiva diferente genera los resultados negativos que vemos hoy en las noticias internacionales», explica.
Para evitar brotes en las escuelas, el Dr. Ormeño insiste en reforzar la educación tanto en el colegio como en el hogar. La vacuna ayuda, pero no resuelve el problema por sí sola. Para proteger a los niños de problemas psicológicos, conductuales y físicos (como la obesidad), debemos internalizar cuatro pilares fundamentales:
Uso correcto de mascarilla.
Lavado frecuente de manos.
Distanciamiento físico.
Vacunación oportuna.
«Si nuestros niños internalizan el valor de estos pilares y se convencen de seguirlos, podremos continuar el retorno a clases de forma segura», concluye el pediatra de Clínica Andes Salud Chillán.
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